Historia de San Lorenzo de la Parrilla

Ubicación

Lamiendo las últimas estribaciones de la sierra, ya en tierras manchegas encontramos este pueblo afamado por haberse dedicado a lo largo de su historia a cardar mantas muleras que luego sus arrieros se encargaban de repartir por todo el orbe.

Las tierras parrillanas están situadas a la derecha del río Júcar, en la carretera Cuenca Alcázar N-420, a 42km de Cuenca y a 14 km de la Autovía Madrid Valencia.

Fundación de la Villa

En su término se pueden encontrar muchos lugares pedregosos que indican asentamientos antiguos. En el paraje conocido como La Casa de la Vega se tiene constancia de asentamiento desde el bronce final.

De la época íbero-romana da buena cuenta el cerrete donde se estableció la ermita de la virgen de Belvis, de auténtica advocación en la comarca, con el claro perfil de este tipo de asentamientos y la constancia del puente de piedra que se encontraba hasta hace poco tiempo a sus pies y que denotaría el paso de una importante calzada por aquellos parajes. Junto a otros topónimos, alguno tan claro y definitivo como el de Teja Romana.

Según el diccionario MADOZ, la fundación de la villa se atribuye al rico sarraceno Belvis de Uncei, a cuyo honor está dedicada la ermita de la Virgen de Belvis y cuya casa se encontraba en la parte superior del callejón entre la calle Sol y la calle Rumbo.

Lugar elevado, en la ladera de un cerro desde donde pudiera divisarse el valle y la anchura que ofrecía una amplia panorámica. Los cerros que envolvían esta casa, llamada “casa del guarde” favorecieron la expansión de la creciente población. Pero estos continuos cerros sobre los que se fue asentando la población se prolongan e interrumpen con frecuentes llanos, configurando una geografía discontinua que permite en buena parte calles planas y placetas amplias, en contraste con las abundantes calles de grandes pendientes. Es fácil deducir que se tratase entonces de un cerro diáfano desde donde podría divisarse una amplia zona.

Parece que este era el nombre primitivo de la localidad hasta que a principios del siglo XIII el, por otro lado enigmático Zeit-Abu-Zeit, tornó su nombre por el de Vicente Belvis e hizo casa en este pueblo dándole la nueva denominación de La Parrilla, que mantuvo hasta aproximadamente el siglo XVI en que se le agregó el de su patrón San Lorenzo.

Repoblada esta villa en tiempos de los Reyes Católicos, perteneció al estado de los Marqueses de Cañete y Duques de Nájera. Para confirmar su pertenencia a La Parrilla Don Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, tuvo en sus manos el Virreinato del Perú en 1556 y como virrey del Perú en una de las expediciones por la región de Amazonas fundó varias ciudades como Santa María de La Parrilla, Cañete y Cuenca.

La trascendencia de estas hidalgas familias en La Parrilla se desprende de los datos conocidos, por los que sabemos que los Marqueses de Cañete poseían aquí casa propia y que protegieron con sus favores al pueblo, sobre todo al Convento Franciscano desde su fundación en 1569.

El trabajo

San Lorenzo de la Parrilla fue siempre tierra hacendosa por vocación. Famosa por la elaboración de mantas, fue el siglo XVIII época floreciente en la industria textil. Nuestra producción textil llegaba a las ferias y mercados de la Corona de Castilla. Las fuentes históricas califican de inmemorables la fabricación de tejidos de lana de San Lorenzo de la Parrilla, junto a la de Cuenca, Toledo Manzanares, etc. Llegando a tener veinte telares de paños anchos y catorce estrechos.

Los arrieros recorrían constantemente nuestros pueblos, dedicándose a la compraventa de la manufacturas y vendiendo sus tejidos

También el comercio de ganado tuvo lugar destacado en La Parrilla, donde los tratantes de mulas en aquellas ferias del segundo domingo de octubre, reunían a comerciantes y ganaderos de toda la provincia.

Tierra noble cuyas gentes de espíritu emprendedor, recorrieron veredas y cañadas. No existe camino en la geografía nacional que no haya sido hoyado por un Parrillano. Divulgando el nombre de su pueblo con orgullo. Haciendo honor a esa frase popular muy difundida que recoge Francisco Mendoza en “El libro de la provincia de Cuenca” que sostiene quecuando Cristóbal Colón llegó por primera vez a tierras americanas, encontró allí a 2 parrillanos vendiendo mantas”.

Exagerada es la afirmación, pero no podemos olvidar que según consta en los anales de la conquista americana sí hubo parrillanos que acompañaron a Hurtado de Mendoza en la conquista americana, como fue el padre Fray Pedro Simón, que viajó a Cartagena de Indias y fue autor de “Noticias Historiales de la Conquista de la Tierra firme en las Indias Occidentales”.

Afanosos arrieros son los parrillanos, que han conformado la actividad central a lo largo de los años, desde los vendedores de mantas, hasta llegar a los transportistas actuales, que no solo recorren la geografía nacional, sino parte del extranjero.

La afición taurina

Esta localidad de San Lorenzo de la Parrilla es conocida además por su afición al mundo del toro. Según se recoge en archivos del Ayuntamiento, ya en 1906 se celebró un festejo taurino en la plaza de toros que existía en la localidad, curiosamente cuadrada y que actualmente se encuentra en ruinas. Llegando a celebrarse los últimos por los años 60. A lo largo de esos años torearon figuras importantes en el mundo del toro como el famoso ganadero Victoriano Martín.

Pues bien, de esa afición parrillana surgieron toreros famosos como Ángel Tomillo “El Parrillano” y Curro Fuentes, actualmente ganadero en Cuenca.

En la actualidad esa afición continua y cada año se celebran varios festejos taurinos, entre ellos el organizado por la Hermandad de San Cristóbal, en la que los jóvenes aficionados participan en una becerrada en la que son subastadas cada una de las faenas del festejo: matador, botijero, rastrillero, torilero, etc. Contando también con el director de lidia, el novillero Jesús Pardo “El Parri”.